Un extracto. Al completo en el siguiente link.

… El autor nos da la bienvenida. El espacio permite esta cercanía e intimidad para la ceremonia que, según sus palabras, va a ocurrir frente a nosotros cuando entremos en la sala y traspasemos el umbral. Como en otras representaciones al uso donde el ritual es la guía y/o el envoltorio, el actor y la actriz, a punto de traspasar otro umbral, aquel que los introduce en el mundo de los personajes, nos esperan. El público guarda silencio de santuario. Las velas, no importa que sean eléctricas, aportan lo suyo a este concepto. Y comienza la historia… Dos seres se enfrentan a otro tránsito: el viaje que en breve los llevará al morir. El amasijo de recuerdos, que no es más que ese estar a las puertas de la muerte, se agolpa, se entrelaza, se retuerce. Odi et amo y vuelta a empezar…”. 

Crítica de «Frágil» de Daniel Dimeco