De nuevo mis impresiones sobre esta obra.  Os dejo un extracto. Al completo en el link.

“Los dioses Mayorga y Lima han conseguido que sus fieles sigamos admirados por su labor en las alturas. La comunión acertada entre texto y dirección se hizo carne sobre las tablas del María Guerrero. Se combinan así en un único cuerpo escénico poética y mensaje, amén de varios lazos estelares que atrapan la contemporaneidad requerida, tales como las coreografías urbano-juvenil que se van ampliando según el desquicie del chico de la última fila. Los destellos de luz desde el fondo de la escena iluminan la penumbra de los dramatis personae en su urna de cristal. Queda la caja negra al descubierto. Vemos sus tripas, al igual que vemos también los recovecos, nada amables, de la familia visitada, aquel núcleo que la alimaña protagonista husmea y hace de aquel hogar, que vive como puede, su madriguera. Hay que resaltar, desde mi punto de vista deformado por la admiración que profeso por autor y director, la atmósfera quasi fantasmagórica, celestial, sutil, casi evanescente con la que los personajes se deslizan por las lindes del espacio y del tiempo suyo y nuestro; por las lindes de sus emociones, suyas y nuestras; por las lindes de lo íntimo, suyo y nuestro. Se me antojan almas y no cuerpos cuya misión es tratar de impedir que el embalse se desborde, que la hecatombe al reventar el ámbito su privacidad no deje muchos cadáveres, y que la fuerza maligna del chico de la última fila por haberla provocado sea castigada en el aula de convivencia de su centro. El conflicto sencillo y a la vez intrincado está servido.”

 

Crítica de «El chico de la última fila» de Juan Mayorga